EL QUE QUIERA SEGUIRME, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO (Viernes)
La renuncia es una dimensión fundamental en la vida del cristiano. Quien la ignora o la rehuye no se ve cómo pueda seguir el Plan Divino. La conformación con Cristo exige el despojarse del hombre viejo, abandonar su mente, sus hábitos, su ley la famosa del gusto disgusto. La conformación con el Señor Jesús requiere el paso de la renuncia a todo aquello que en el ser personal impide u obstaculiza la acogida y respuesta al Plan de Dios. La "metanoia" (conversión) es renunciar: es morir a la realidad incuestionable, acuciante, exigente, a veces agobiante del hombre viejo. Pero es al mismo tiempo acoger, asumir, abrazarse al Señor y sus bienes, a su Palabra, sus sacramentos, sus dones, sus promesas, su Iglesia. "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" (Mc 1, 15).
Luis Fernando Figari

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