EL QUE QUIERA SEGUIRME, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO (Sabado)

La fe de María está informada por la caridad y la ha llevado a la perfecta unión con su Hijo el Señor. Su actitud de escucha, su disponibilidad y apertura le han merecido ser calificada como la «Virgen oyente». Y es en virtud de esa escucha que Ella oye y acoge la invitación del Señor a involucrarse en la gesta más trascendente y decisiva de la humanidad, la Encarnación del Verbo Eterno. Su fe es fecunda, y al serlo resulta que es modélica para cuantos aspiran a un seguimiento radical del Señor Jesús. Mirando a María, acercándose a su corazón, uno se ve remitido al corazón del Hijo. Maestra de la fe, la Madre va guiando a los hijos hacia el encuentro del Hijo, por el camino de su fe: «Haced lo que El os diga».

Luis Fernando Figari