¡SEAMOS HOMBRES Y MUJERES DE ORACIÓN Y ACCIÓN! (Sabado)

En Santa María se ve claramente la unión de oración y acción: Ella es nuestra escuela.

Así, por ejemplo, vemos a María que en profunda oración recibe la visita y noticia del ángel y se revela como Mujer de fe, e inmediatamente comprende que su pariente Isabel, ya anciana, está en estado de buena esperanza y va a necesitar ayuda. Y Ella, que también está en estado de buena esperanza, no empieza a entrar en cálculos y problemas, sino que se lanza de inmediato a ayudar a su prima y se lanza al largo camino.

Mujer de fe, de oración intensa; y Mujer de acción: llega a casa de Isabel portando en su seno la mayor Buena Nueva que se puede transmitir, a punto tal que la criatura, Juan, salta en el seno de su madre Isabel a causa de su alegría ante la presencia irradiante del Reconciliador que porta María, de la Luz que lleva María.

Estas dos realidades, oración y acción, realizadas ambas en intensa presencia del Señor Jesús, se sintetizan en María Santísima. Es esa espiritualidad, la de María Santísima, la que hay que vivir. En ella encontramos unido lo mejor de Marta y lo mejor de María.