SEÑOR, ¡ENSÉÑANOS A ORAR! (Viernes)

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La oración es como la brújula: mientras uno se ejercita en ella, va por el buen camino. Si no se reza cuando se debe, se pierde el norte. Y cuando se pierde, se está al capricho de los vientos que soplan por doquier.

Luis Fernando Figari, Oraciones y pensamientos, VE, Lima 2009, p. 79.