SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Viernes)

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La palabra «administrador» no puede sustituirse por ninguna otra. Está profundamente enraizada en el Evangelio: pensemos en la parábola del administrador fiel y del infiel. El administrador no es el propietario, es la persona a la que el propietario encomienda sus bienes para que los administre con esmero y responsabilidad.

S.S. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis.