¡DICHOSA TÚ QUE HAS CREÍDO EN DIOS! (Miercoles)

Tagged:

Quien cree de verdad no puede permanecer pasivo o inmóvil. La fe es el primer paso en el camino. Decir "creo" y no acoger esa fe en el corazón y llevarla a la acción en una vida comprometida y de crecimiento en las virtudes sería una incoherencia que llevaría a la frustración y a la mediocridad en la vida cristiana. La fe es la base de una vida virtuosa, y la vida virtuosa es el natural despliegue de una fe auténtica.

Kenneth Pierce, La escalera espiritual de San Pedro, Fondo Editorial, Lima 2010, p. 109.

¡DICHOSA TÚ QUE HAS CREÍDO EN DIOS! (Martes)

Tagged:

Santa María creyó en el Señor y creyó en sus promesas. Se mantuvo firme en la fe, incluso en los momentos de mayor prueba, como fue el ver morir a su Hijo en la Cruz. Entendió que el sufrimiento, aunque real, era pasajero, y que luego del Viernes de Pasión vendría el Domingo de Resurrección. Aguardó confiada el triunfo de su Hijo, y por ello participa también ahora de su Victoria.

¡DICHOSA TÚ QUE HAS CREÍDO EN DIOS! (Lunes)

La dicha o bienaventuranza de la que Santa María goza en cuerpo y alma en el Cielo es el gozo que Dios nos promete a cada uno de nosotros, quienes en este mundo andamos buscando cómo y de qué modos podemos saciar nuestra hambre inextinguible de felicidad. ¡Queremos ser felices, porque Dios ha puesto ese anhelo en nuestro corazón! ¿No quisiéramos “aprisionar” para siempre los momentos de verdadero gozo? ¡Quisiéramos que no pasen jamás, que se prolonguen por toda la eternidad!

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

PRIMERA LECTURA: Ap 11,19; 12,1.3-6.10

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida del sol, con la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.

Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.

El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse al niño en cuanto naciera.

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Sabado)

Respondiendo a las plegarias de la Virgen y de la comunidad reunida en el cenáculo el día de Pentecostés, el Espíritu Santo colma a María y a los presentes con la plenitud de sus dones, obrando en ellos una profunda transformación con vistas a la difusión de la buena nueva. A la Madre de Cristo y a los discípulos se les concede una nueva fuerza y un nuevo dinamismo apostólico para el crecimiento de la Iglesia. En particular, la efusión del Espíritu lleva a María a ejercer su maternidad espiritual de modo singular, mediante su presencia, su caridad y su testimonio de fe.

S.S. Juan Pablo II

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Viernes)

Tagged:

La palabra «administrador» no puede sustituirse por ninguna otra. Está profundamente enraizada en el Evangelio: pensemos en la parábola del administrador fiel y del infiel. El administrador no es el propietario, es la persona a la que el propietario encomienda sus bienes para que los administre con esmero y responsabilidad.

S.S. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis.

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Jueves)

Siento el deber de hacer una acuciante llamada de atención para que se observen con gran fidelidad las normas litúrgicas en la celebración eucarística... La liturgia nunca es propiedad privada de alguien, ni del celebrante ni de la comunidad en que se celebran los Misterios... El sacerdote que celebra fielmente la Misa según las normas litúrgicas y la comunidad que se adecúa a ellas, demuestran de manera silenciosa pero elocuente su amor por la Iglesia...

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Miercoles)

Tagged:

«El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de aprovechar no sólo a él, sino también a los demás» (GS 69, 1). La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros, ante todo a sus próximos.

Catecismo de la Iglesia Católica, 2404.

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Martes)

Tagged:

Como sucede con las cosas, y más aún con la vida, el hombre no es dueño absoluto y árbitro incensurable, sino —y aquí radica su grandeza sin par— que es «administrador del plan establecido por el Creador» (S.S. Pablo VI, Humanae vitae, 13). La vida se confía al hombre como un tesoro que no se debe malgastar, como un talento a negociar. El hombre debe rendir cuentas de ella a su Señor (Ver Mt 25, 14-30; Lc 19, 12-27).

S.S. Juan Pablo II, Evangelium vitae, 52.

SEAMOS BUENOS ADMINISTRADORES DE LO QUE DIOS NOS HA CONFIADO (Lunes)

¿Por qué existo? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿Cuál es mi misión en el mundo? Son preguntas fundamentales que todo ser humano que llega al uso de razón se hace, preguntas que también nosotros nos hemos hecho en algún momento de nuestra vida. Responder a estas preguntas es esencial, pues de su recta respuesta depende nuestra realización, nuestra felicidad. ¿Cómo puede alguien llegar a su destino final, si no sabe quién es, de donde viene, a donde va? ¿Cómo puede llegar a la meta si no conoce la ruta, el camino? Ese anda desorientado, confundido, perdido.

Distribuir contenido